viernes, 16 de enero de 2026

Canciones sucias y malditas en Las pistas ocultas de Cristian Astigueta

Por Marcela Aquize

Las pistas ocultas está compuesto por un matizado collage de poemas e imágenes diversas que transmiten al lector un conjunto de sensaciones que van desde la ternura hasta el vértigo. En este conjunto de versos, Cristian Astigueta, de manera cruda y a la vez tierna, nos muestra la belleza que se puede encontrar en un mundo hostil; más bien, en un submundo de variadas gamas de grises y, a veces, de paisajes azules.

Así, al desglosar el poemario, Astigueta, con versos originales (MALA CHICHA), nos conduce por un sombrío laberinto cubierto de sangre, coca, cañazo, estrellas y abundante chicha, mientras los personajes confiesan con emotiva franqueza: «no/no grito no / tiemblo más bien fulguro (maldita sea / fulguro)»; «abandono kiskapata como quien abandona el / primer amor», entre otras estrofas impregnadas de quejas, alcohol, cumbia estridente y cariño.

Cristian Astigueta también nos lleva vertiginosamente (EL AMOR HERMAFRODITA) por la sierpe del Ucayali, sus bares, sus discos, su luna llena y sus bellas criaturas hermafroditas: arcángeles alados de colores fluorescentes y cuerpos malditos. Así leemos: «serán tus índices profanos los que hieran / el firmamento […] será tu cuerpo / mi ciudad devastada mi casa abandonada, el / recuerdo intacto de lo inesperado […] serás san / miguel un puntito azul en el horizonte».

Otra figura constante en la poesía de Astigueta es la muerte (FRACTALES), cuando le pide a Muriel: «mi / pequeño animal no invoques tanto el / final o muy pronto se revelará», o cuando escribe: «mi niño no sabe que está muerto /   cae iridiscente cual lágrima / de sol». Mujeres divinas como cadáveres, illapas traicioneros, muñecas y, nuevamente, niños dorados y divinos atraviesan estos poemas: «mi chico mi vicio mi gallinazo (a)dorado».

Cuando Astigueta ingresa a otra caverna (HIDDEN TRACKS), regalando niñas muertas, su testa de animal acelerado o una canción sucia y maldita, nos adentra en una noche dura, como quien espera un milagro viscoso, mientras hace apologías a los poetas feos, a chicas pálidas de bellas cabezas rotas, a gringas —bellas, seguramente, una debilidad del poeta—, a niñas ultravioletas y a Billy: «pez/pájaro de la lluvia».

Finalmente, (LAS OTRAS CANCIONES), Astigueta mantiene un mismo hilo conductor, a veces con tintes de esperanza: «no te rompas más / nunca más»; «entre todas / las mujeres (todas) te eligió a ti / (solamente a ti) benditos sean / tus tejidos tus fluidos &   el ritmo / impiadoso de tu osamenta fiorella». Otras veces, con olvidos tornasolados: «quizá olvides el amor   las cornisas / de los viejos hostales»; «mañana / no podré recordar tu rostro tu / precio tu número de habitación ni ese abismo rosado que llamas amor», pero siempre, siempre, manifestándose bajo la sombra del amor.

(*) Reseña publicada en el portal http://www.letras.mysite.com/cast160126.html

Canciones sucias y malditas en Las pistas ocultas de Cristian Astigueta

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