miércoles, 3 de diciembre de 2008

Bonzo (fanzine autodestructivo de poesia, narracion i otros artificios)

Manifestaciones violentistas hace algunas semanas perpetraron el incendio de la sede de la Gobernación de Tacna, hecho que ocasionó que la "Heroica" sea declarada en Estado de Emergencia, que aún lo mantienen tanques y soldados; una noche de viernes otra gente, en permanente combustión interna, declarará a través de flamas verbales cambio de guardia sin más arma que un poderoso fanzine, aun a riesgo de inmolarse:

NaVeBurDel Editores invita a la presentacion en sociedad de su nuevo hijo:

BONZO (fanzine autodestructivo de poesia, narracion i otros artificios)

DIA: viernes 05 de diciembre
HORA: 8.00 p.m.
LUGAR: cafe zeit (tercer piso galerias genova. entrada por san martin o bolivar)

PRESENTACION i LECTURA a cargo de milena justo, jose el gotico, cristian astigueta y juan zamudio

ENTRADA LIBERADA

PD: al final regalaremos/subastaremos/venderemos/etc. a nuestro vastago.

(SE ELIMINARON TILDES A DISCRECION)

martes, 2 de diciembre de 2008

Virginia Vargas y Peter Waterman en Arequipa

En el weblog del Colectivo Sur se anuncia que en coorganización con el Centro de la Mujer Peruana "Flora Tristán" y Cátedra Libre "Alberto Flores Galindo" se realizarán en Arequipa diversas mesas sobre temas politico-sociales, y particularmente de género, a cargo de Virginia Vargas y Peter Waterman. El programa a continuación:

Viernes 05 de diciembre

11:00 Conferencia de Virginia Vargas: "Feminismo y ciencias sociales"
Sala Atenas - Calle San Agustín 106

17:00 Conferencia de Peter Waterman: "Sindicalismo y poder"
Auditorio FDTA - Calle Santa Catalina 404

19:00 Presentación del libro "Feminismos en América Latina" de Virginia Vargas
Sala Mariano Melgar - Calle San Agustín 106

Comentan:
Nardy Rosado - Lingüista
Alina Bravo - Dirigenta sindical
José Luis Ramos - Sociólogo


Sábado 06 de diciembre

09:00 Taller con Virginia Vargas: "Feminismo, democracia y cambio social"
Auditorio CECYCAP - Calle Jorge Polar 107 - Urb. Victoria - Cercado

Auspician: Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa (FDTA), Centro de Estudios Cristianos y Capacitación Popular (CECYCAP), Centro de Estudiantes de Sociología UNSA y Programa Democracia y Transformación Global.


INGRESO LIBRE


miércoles, 4 de junio de 2008

Alejandro Romualdo, Cantor de Esperanzas*

Alejandro Romualdo (Trujillo 1926 - Lima 2008) es uno de los más representativos de la llamada generación del 50, junto a extraordinarios poetas como Jorge Eduardo Eielson, Pablo Guevara, Javier Sologuren –que comparten ahora con Romualdo una fulgente coordenada, distinta a este azaroso tramo existencial–, entre otros.

El poeta es una fuente donde se bebe una vigorosa y enternecida poesía de variados registros –además del social por el que se le conoce– como el lírico, simbolista y concretista; y donde se refleja nítidamente la ética con la que ha rodeado tenazmente su vida, esto es: no haber cedido a una fama literaria para proferir alguna ideología. La Segunda Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría –cuando la vida se hizo incierta– determinaron su perspectiva del hombre contemporáneo e hicieron de su obra un canto hondo de esperanza y toma de conciencia de los avatares a los que está signado el ser humano. Aquella coherencia que le sobrevive revela en su obra la dolida conciencia de lo humano, donde pervive la esperanza; a pesar, que como ciudadano “no podía esperar nada [de la sociedad]. En este sentido no [tiene] ninguna defraudación, ninguna decepción, puesto que [se ha] enfrentado a ella”, menciona el poeta. Ejemplo de ello fue su negativa a aceptar la pensión vitalicia que sus amigos artistas gestionaban al Gobierno; él refería que no era el Gobierno de turno sino el Estado quien debía otorgársela, tanto a él como a otros artistas.

El acercamiento a la obra del vate, la mayoría de las veces, se dio en el colegio, cuando la infancia –escribe el poeta– “nos llena la cabeza de luciérnagas, / de polvo las rodillas” (La torre de los alucinados, 1949) y se daba lectura a su celebrado poema Canto coral a Túpac Amaru, que es la libertad (Edición Extraordinaria, 1958), que ejemplifica parte de la conflictiva historia peruana; además de ello, el sujeto poético de aquel poema es la metáfora de la permanencia en el tiempo de la justicia, la esperanza y la libertad, a pesar de las continuas negaciones que las asedian: “Le sacarán los sueños y los ojos / Querrán descuartizarlo grito a grito. / Lo escupirán. Y a golpes de matanza / lo clavarán: / ¡y no podrán matarlo!”; el poema continúa representando el agobio que acarrea un orden social no equitativo y que no logrará silenciar las conciencias: “Al tercer día de los sufrimientos, / cuando se crea todo consumado, / gritando ¡libertad! sobre la tierra, / ha de volver. / Y no podrán matarlo”.

Dentro de aquel flujo que constituye a la poesía social y de compromiso está escrito el poema Color rosa”: “Si pintaras mi país color de rosa / Serías un gran pintor para ellos”, más adelante advierte que aquellos tonos idealizantes no traslucen el descontento que su sensibilidad registra en su país que debe ser pintado con "Color furia", sus árboles y cielo "Color rabia" y su "Casa y corazón / Color de fuego / Color de combate / Color de esperanza”, imágenes coincidentes con los desposeídos; aquel poema Susana Baca (2001) lo celebró musicalizándolo, al igual que otro de sus poemas: “Si me quitaran totalmente todo”.

Romualdo explora otros registros como el simbólico en “El cuerpo que tú iluminas”, del poemario homónimo (1952), donde refiere los contrastes de la poesía en la sensibilidad cuando se logra internalizarla: “Yo soy para ti la noche: Tú me enciendes, / ardo en el vientre universal, / rabio con las olas y las nubes”.

Romualdo murió solo y dignamente tras la conocida puerta azul bajo la cual los periodistas dejaban solicitudes de entrevistas, que casi nunca aceptó. Murió de una afección cardiaca un martes 27 de mayo. El poeta, de forma previsora, escribió sobre como debería advenir la muerte en “Responso por un payaso negro”: “Pidamos que nos haga desaparecer como un ilusionista. / Roguemos porque la muerte llegue como el extraño que nos pregunta por la hora” (Cuarto mundo, 1972). Con la misma naturalidad con la que partió revivirá su verbo en la memoria de quienes todavía son capaces de conmoverse. Hasta siempre, Xanno, así te llamaban tus amigos: Arturo Corcuea y Carlos Germán Belli, con quien practicaste el fútbol antes de ingresar a la Facultad de Letras de San Marcos. Hasta siempre… Poeta. (Juan Zamudio).



Si me quitaran totalmente todo
si, por ejemplo, me quitaran el saludo
de los pájaros, o los buenos días
del sol sobre la tierra,
me quedaría
aún
una palabra. Aún me quedaría una palabra
donde apoyar la voz.

Si me quitaran las palabras,
o la lengua,
hablaría con el corazón
en la mano,
o con las manos en el corazón.

Si me quitaran una pierna
bailaría en un pie.
Si me quitaran un ojo
lloraría en un ojo.
Si me quitaran un brazo
me quedaría el otro,
para saludar a mis hermanos,
para sembrar los surcos de la tierra,
para escribir todas las playas del mundo, con tu nombre, amor mío.

De Edición extraordinaria, 1958
.
*Artículo publicado inicialmente en el semanario arequipeño Vista previa.

jueves, 22 de mayo de 2008

Los juegos verdaderos de Edmundo de los Rios

El poeta y narrador Oswaldo Chanove (Arequipa, 1953) en su weblog Crónica del instante hace una semblanza del recuerdo que lleva grabado en su memoria del novelista Edmundo de los Rios (Arequipa, 1944 - 2008), de quien menciona que se caracterizó por "el mágico refinamiento de su espíritu, su filoso humor, su entrañable amistad". Además agrega que el autor "tenía en ese momento poco más de veinte años" cuando su ópera prima, Los juegos verdaderos (Cuba, 1968), se hizó merecedora de "un importante lauro otorgado por la antiguamente prestigiosa Casa de las Américas". Obra que al publicarse fue referida por Juan Rulfo como "el inicio de la literatura de la revolución" (continúa).

martes, 25 de marzo de 2008

El "ocio constructivo" de Daniel F (1)

...
Daniel F manufacturando arquitecturas sonoras

Por Juan Zamudio

La sombra movediza de un enraizado, con punta que tira a verde, me aleja, algo, de este furioso sol arequipense; mientras espero que llegue la flaca a la Plaza Armas, y así, en primera, jalarnos a hacer conversa con el F, a cuya música ella está gustosamente irredenta. Buen tiempo así, hasta que distingo que me hace hola a lo lejos. Enrumbamos por Santa Catalina.

Nos estacionamos en el alojamiento del F. Aquí se está cómodo. Conversamos ligero nomás. Él mora horizontal en su cama, al igual que su guitarra y unos cuadernos. Percibo que dentro de mi cabeza planea, tenazmente, una letra que aquieta, calma, la combustión de la noche anterior, y parte de la mañana, compartida con algunos compañeros de ruta por Puente Bolognesi, donde la levedad era un principio que traslucía alguna de las diversas maneras del conocer, al igual que en otros reductos: “Canto por ti / porque aún tú tienes alas para vivir […] Canto por ti / porque tú sabes cual viento es para mí […]
(2)”, cover a Fernando Ubiergo, a cuya influencia le es sugestivo permanecer, así también le sucede con “[The] Ramones y Pink Floyd”, comenta; a diferencia de “Los Mojarras”, cuyo estilo es “una buena manera de hacer una música completamente peruana. Siempre cuando me preguntan cuál es el grupo de rock peruano, siempre digo que el único grupo de rock peruano que he conocido ha sido Los Mojarras, [que] tienen un sonido que no lo va a tener ningún grupo en el mundo, un sonido totalmente autóctono, con un color local bastante acentuado”.


ARQUITECTURAS SONORAS

El recorrido que siguió Leusemia es variado
(3). Por un lado, se ve asociado al “circuito underground”, refugio acreditado por el estilo que “va alimentando y va renovando la música todo el tiempo, en todos los países, sino sería solamente, pues, este… el dictado de la industria. Como podrás apreciar el MTV, en [los] ranking mexicanos. Todos son grupos inventados, todos son cantantes totalmente manufacturados. Pero siempre es la escena underground la que va renovando un poco la música tal cual es. No un invento de la industria, sino un invento de una creación, pues, de la gente”, explica el F, que a su influjo rítmico se proyectan danzas tribales, se poguea fraternamente fuerte o, irremediablemente, se transparenta furibunda la ironía en tonos donde se arman redes profanas para corear: “al colegio no voy más, ni huevón […]” (4).

Esta reportera está media fallada. Ella dice que cada vez que hablo se detiene, reímos; quizás sea por el magnetismo que ella propicia lo que ocasiona que no funke bien; no importa. Él pasa la voz sobre la continuidad a la que están signadas el par de actividades en las que chambea fuerte y, además, señala la distinción que estima entre ambas: “Leusemia está tocando igual y más; lo que pasa es que Leusemia es más ambicioso, es un proyecto musical estrambótico, si quieres, no. Leusemia toca con coros, con orquestas sinfónicas. Yo toco solito
(5). Esa es la diferencia. Entonces con Leusemia hay una búsqueda musical más profunda; o sea, tratamos de hacer cosas mucho más audaces, sin que nos cataloguemos como audaces, porque no lo somos. Rafo Ráez es audaz; o sea, Rafo Ráez es audaz porque es loco, no sabe lo que hace. Está loco. Hace cosas totalmente insensatas y son brillantes, y esa locura es la que no tenemos nosotros. Somos bastante convencionales y tratamos de hacer una música que tenga un comienzo, un desarrollo y un final. Y lo mío, yo trato de ahondar en lo que es la letra, las canciones, tratar de escribir mejor”.


AQUELLOS AÑOS

Hace una buena temporada que Leusemia se pone en escena. Cómo habrán sido los ejercicios de tribu de entonces. Yo estaba niño. Él configura una perspectiva comprensiva de lo sucedido desde un ahora que incluye “mucho cambio, más allá de lo que puede darte 25 años después, que es la experiencia, si quieres ponerle, madurez. [Aquello] implica poder comprender mejor lo que piensa el otro”, a diferencia de “los ‘80s, pues, [donde] eso casi no se veía. [En ese momento] hacíamos críticas totalmente insensatas, gratuitas muchas veces; por ejemplo, a los rockeros de los ‘60s siempre se les criticó, o siempre criticamos, el hecho de que cantaran en ingles
(6). Estupideces. Si quieren cantar en ingles, que canten. Cuál es el problema. Pero en ese momento para nosotros era un problema. Debe haber un trauma. Nos achorábamos mucho, insultábamos, que por qué cantan en ingles, por qué cantan canciones de otros, por qué no se ponen a componer. Hasta que hablé con Gerardo Manuel, que es un poco el pilar de esa generación de los ‘60s, y su respuesta fue que no sabían componer, pues; entonces, cómo le vas a pedir a alguien que no sabe componer que componga canciones. Bueno, y cantaba canciones de los Beatles nada más, y ese tipo de cosas ha ido asfaltando un poco el camino (7)”.

A lo anterior se añade, el funesto tránsito generado por el plano político-social de los ‘80s, donde “hubo un crisol” de actitudes. Desde la perspectiva del F, éste generó, por un lado, que “el artista, de pronto, se vuelv[a] un peleador social, entonces llega a asumir una postura ya no tanto estética ni de colores o sabores, sino ya en la calle
(8), y eso es lo que ha pasado con alguna gente, no, que dejó un poco las plumas o las guitarras y se fueron a hacer otras cosas”. Además, menciona la incoherencia de aquéllos que a “los cinco vientos están ahí propugnando una cosa revolucionaria cuando [están] borrachines, no, y nada; de eso está llena la ciudad de Lima”.

Y, por otro lado, completando aquel collage del espíritu de época, agrega que entonces se evidenciaban algunas actitudes de vida como “la injusticia y la indolencia” en aquella “gente [a la] que no le importa el dolor de los demás”. Cierta molestia desasosegada se evidencia en el F al recordar que “lo que se vivía en los ‘80s no era con ellos. La gente hacia su vida normal y hablaba de eso como si fuera una cosa lejana, como si fuera en Paquistán”.

Posteriormente, al haberse frustrado la edificación de la utopía social en los aciagos ‘80s, se ha originado una insensibilidad dependiente al sistema hegemónico (neoliberalismo), de prácticas disimuladas
(9). Pero el carácter revulsivo del arte, advierte el F, manifiesta una espiritualidad que lucha por alejarse de aquél: “yo creo en la música, creo en el arte. Yo creo que la música es capaz —tanto como el arte— de despertar sensibilidades, de poder despertar la sensibilidad dormida que tiene la gente, ahorita, que está alejada, totalmente, en un limbo ideológico, en un limbo al que nos a empujado el sistema desde hace muchos años, sin capacidad de lucha. Entonces, yo creo que [con Leusemia] apuntamos hacia eso, hacia una cuestión espiritual si quieres, no”, menciona.


AFINANDO EL CÍRCULO

El oficio de hacer música, al que él llama “ocio constructivo”, es una corriente de lucidez interiorizada (disciplina) que ordena las pulsiones según ciertos paradigmas (música de alto “calibre”), y, a su vez, éstos al ser recreados consolidan al ser en el nítido transcurrir del tiempo: “Yo vivo de esto, paro todo el tiempo con música y [a la vez] planifico mi vida, y esa libertad [ocio constructivo] es la que me brinda el poder trabajar de esta manera: ahondando en música totalmente discordante, estrambótica y aparatosa, no, con orquestas, sin muchos instrumentos [tanto en Leusemia y como solista]. Ya puedo hacer eso, cosa que no podía hacer en los ‘80s, y, que al final, es un reencontrarse conmigo cuando yo tenía 10 años, o sea, cuando tenía 10, 12 años escuchaba solamente música progresiva, jazz y música clásica, de ese tipo, de ese calibre”. El F está por ultimar su equipaje, constituido de un dominio solvente para ejecutar registros musicales que consolidarán su calidad creativa: “algún día lo voy a hacer, quiero hacer obras mucho más complejas, y cuando llegue a hacer eso simplemente se va a redondear todo el círculo y voy a reencontrarme con el niño que quedó en los ‘70s”, añade.

Le menciono que la música y la poesía se entrecruzan en una compacta unidad irreductible en su quehacer; pero él distingue que no tienen una relación recíproca: “Siempre he hecho un deslinde. Yo no sé por qué me han invitado a encuentros de poesía, siempre digo: ‛me llega al pincho la poesía, sé muy poco de poesía’. Lo que pasa es que yo he crecido escuchando canciones, hay gente que también lo llama poesía; por ejemplo, la de Bod Dylan, Bruce Springsteen que son poesías urbanas, pero yo nunca lo he visto así, porque yo leo poesía urbana y es otra cosa. Leo a Antonin Artaud, puedo leerte a Verlaine, pero nada que ver con lo que puedan decirme los cantores de rock. Lo veo con otro vuelo. Yo leo Tom Waits, el más grande compositor de los últimos tiempos, y es tremendo, son canciones, lo leo y !son canciones!; en cambio, leo a Vallejo y es poesía, entonces es bien distinto. Por ahí que la gente de poesía pueda apreciar a ciertos cantores, ya es otro asunto; que al igual que ciertos cantores puedan apreciar a ciertos poetas, pero de ahí a que sean lo mismo, no. Siempre lo he puesto en tela de duda”.


INASIBLE HORIZONTE

La rock y las fusiones que le acometen generan en el Perú una “escena bastante variopinta”, un “arco iris bastante colorido” y aquello lo “llena mucho”, le ocasiona acendrada satisfacción, le “gusta ¡un montónnn!, porque acá no hay industria, entonces como no hay industria la gente no se preocupa por hacer un disco que se venda ni está preocupada por las modas, ni está preocupada por que la pasen por radio, ni está preocupada por que una empresa los contrate. Como no hay industria, hacen la música que les da la gana. Hacen música muy libre. Todos los grupos locaaazos, hacen música raraaaza. Hay como 30 grupos que hacen música raraza; el resto de bandas que hacen punk, harcore son [creaciones] más predecibles, no; y de hecho que tengo que sentir un pequeño murmullo por haber sido uno de los que cimentaron todo esta escena paralela
(10)”, menciona. Dicha escena debiera, de igual modo, generar un circuito de producción y distribución, al respecto señala: “Me gustaría estar al frente de una pequeña discográfica (11) y poder producir grupos, tanto ejecutivamente como musicalmente, y, de hecho, me iría a provincias, a todos lados, y cualquier grupo bacán, pum, me lo traigo a Lima”. Pero al no tener “ningún horizonte”, al ser “un tipo que no tiene metas, nada”; imposibilita que se aúna a desarrollar aquel circuito discográfico alterno, quizás “si fuese más pilas, ésa hubiese sido una de las metas”. Además, precisa: “yo estoy contento con lo que tengo ahora, con lo que he hecho antes y todo. Yo sólo tengo mi honestidad, mi poca voz y mi ocio constructivo (12), fuera de eso no tengo absolutamente nada, y estoy muy contento con eso”, concluye.

La tarde se perfila tenue. El concierto por su cercanía, en el que compartirá escenario con Rafo Ráez, se acentúa; antes de aquél, con ella iremos a recalar brevemente en una ingrávida escala. En la puerta, de pasada le digo, en tono festivo: “cuándo harás un taller de poesía”; reímos jóvenes al despedirnos.


Notas


(1) Pseudónimo de Daniel Augusto Valdivia Fernández, compositor, guitarrista e interprete que conformó —junto a Kimba Bilis, su hermano, y Leo Scoria— la banda Leusemia, que hizo su debut en La Caverna (1983), ubicada en el jirón Moquegua del centro de Lima; tras la disolución temporal de la banda en el 85, se inicia como solista con varios álbumes en formato cassette (Kursiles Romanzas, entre otros). Posteriormente, en paralelo a Leusemia, graba su primer CD titulado Memorias desde Vesania (2002), al que seguirían otros.
(2) “Canto por ti” pertenece al álbum titulado Al final de la calle - Los sótanos de la angustia (2000).
(3) Ese sonido poderoso que le es característico a su primer y único Lp titulado Leusemia contrasta con “Gatos de bronce” (2000), canción que emite rasgos mansos: “[…] Se mueve suave y habla despacito. / Su sonrisa me obliga a correr, / mientras ella colorea mis pasos cada vez. / Con su sombra me enseña un baile / y unos versos sobre gatos de bronce. / Con su voz se me olvida hasta el nombre… otra vez […]”.
(4) Del álbum titulado A la mierda lo demás (asesinando al mito), 1995, grabación que señala el retorno de la banda, con nuevos integrantes que se suman a los anteriores, en el bar barranquino Sargento Pimienta.
(5) Del mismo modo, comenta sobre lo desarrollado como solista: “Yo sigo mirando todo con sorpresa, el hecho que vaya a un sitio y un teatro se replete, con un solo tipo cantando con su guitarra, ya ése es un cambio. Es una cosa que me da, pues, risa. Me causa sorpresa, porque en principio yo no me la creo. Vengo a cantar como cualquier hijo de vecino y de pronto tengo esos recibimientos, igual cuando sale un disco”; y, del mismo modo, relata sobre la línea de práctica en el devenir de Leusemia: “pero básicamente estamos trabajando exactamente igual. Estamos en el mismo circuito. Nos movemos de la misma forma. Somos totalmente informales, sino no somos amateurs es porque nos están pagando por tocar”.
(6) En los ‘60s, los rockeros, mas no todos, buscaban diferenciarse de los Nueva Oleros, y aquello explica, en parte, porqué interpretaban y componían en la lengua de la legendaria banda de Liverpool; por el contrario, Los Saicos compusieron “Demolición”: “Tatatatatatatatayayayaya. ⁄ Echemos abajo la estación del tren, / echemos abajo la estación del tren. ⁄ Demoler, demoler, demoler, demoler […]”, afiebrado, rabioso, anárquico ritmo al que Leusemia homenajea a través de un cover en 1995.
(7) El F contrasta a Leusemia con algunas bandas de la escena paralela y, señala, la relación de éstas con las formalidades del mercado y con las nuevas tecnologías que permiten difundir en forma distinta la música, sin llegar a negar la capacidad de aquéllas para crear: “Poner un tema en la radio, poner un video clip, esas cosas nunca hemos hecho. Son pocos los músicos, las agrupaciones, que tienen esa suerte y esa dicha de poder, de pronto, verse en todos lados, no, y poder darse, a su vez, una oportunidad de vida”, al entender “la música como trabajo y como experiencia sensorial”, esto último ilumina la ruta del F y le deja una tranquilidad que se visibiliza.
(8) En el centro de Lima está ubicado el jirón Quilca, en el que se ha producido una remodelación del espacio público originada por la Municipalidad de Lima, y a pesar de ello continúa siendo un escenario contracultural donde las artes irrumpen en sus distintas manifestaciones.
(9) En relación a ello, Leusemia hace del arte una fuerza comunicante y desinhibidora en “El asesino de la ilusión” (1995), ritmo que trasluce una enrebelada sensibilidad crítica que germinó al conocerse la desaparición de personas en Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), hechos acontecidos en el gobierno de Fujimori: “[…] las tardes de muertos eclipsan el bar / los deudos callaran su rabia y todo es / por ti. / Pagando las noches de fusilamientos / gente desaparecerá... / ¿en dónde están? […]”; más adelante, con justa indignación advierte: “tu sombra evitaré, tu nombre escupiré”. Finalmente, refiere con veracidad: “Te encubrirás en un disfraz, / harás tu gesto más mordaz, / toda la insensibilidad del asesino de la ilusión. // Un criminal en un diván. / Un criminal en un sedán. / El asesino de la ilusión, del amor”.
(10) Al respecto, en reconocimiento a la trayectoria de la banda, el 2003 se graba un disco titulado Tributo a Leusemia: 1983-2003, en el que participan distintos artistas; y a través del libro Los sumergidos pasos del amor (Editores Martínez Compañon, 2007) el F da cuenta de la movida del rock subte desde los sesenta hasta lo más reciente.
(11) Acerca del fenómeno informal de producción él señala las paradojas del mismo: “Estoy muy contento que no haya industria por el lado de la música, porque la música se está desarrollando, pero por lo mismo que no hay industria los grupos hacen un disco y desaparecen. No hay quien los masifique. No hay quien los distribuya. No hay quien les dé de comer”.
(12) Estado que le permitirá elaborar música con el mismo deleite con el que la escuchaba en los ‘70s, así lo señala líneas atrás.

Publicado en Mítica 3. Revista de Artes y Letras. Arequipa: marzo 2008.

jueves, 10 de enero de 2008

Entrevista a Enrique Verástegui *

Fotografía de Marco Chipana


"Soy profeta de la ciencia y de la poesía"


Por Juan Zamudio

Enrique Verástegui (Lima, 1950), en la contratapa a su primer libro, En los extramuros del mundo (1971), escribe: "La poesía es para mí una necesidad concreta como comer o dormir, pero consciente y más inmediata"; el transcurrir de los años acentúan en el oficio escriturario de Enrique un ahondamiento en el conocimiento; éste se trasluce en la tetralogía titulada Ética conformada por: I. Monte de goce o del pecado (1991), II. Taki onqoy o de la redención (1993), III. Angelus novus o de la virtud (1989-1990), y IV. Albus o de la gnosis (1995). La mañana de un día nublado lo visité en su morada, y entonces mencionó que la escritura de Ética le ha significado “entrega mística al absoluto”; la claridad de sus palabras trazan las siguientes líneas.

Los jóvenes de Hora Zero, a inicios de los '70s, se congregan a través de la utopía [social], pero ésta se quiebra a finales de los '80s, simbolizada con la caída del Muro de Berlín. ¿Cuál es tu perspectiva de la misma, entendiendo la utopía como búsqueda de espacio, y dónde te ubicas en este nuevo contexto?

Es una pregunta interesante que me hace un joven del siglo XXI. En realidad no me interesa la utopía desde el punto de vista político, sino la utopía desde el punto de vista estético y científico, esto es: si bien es cierto que en el espacio político se cae el Muro de Berlín, también es [cierto] que la utopía existe desde los albores de la humanidad, tanto en Grecia como en la India, o en China, [y ésta] continua hasta ahora, y desde esa perspectiva he contribuido a esa utopía no sólo a través de mis libros de ensayos y poesía, sino también a través de mis propuestas filosóficas y matemáticas como se expresa en “Apología pro-totalidad” (recomendada por el Congreso de EEUU para sus lectores) y en el “Modelo del teorema”, para abrir un nuevo espacio en la sociedad en este cambio de signo. En la medida en que el Muro de Berlín cae, también se abre a través del Internet para mundializar las expresiones del mundo y desde esa perspectiva mi utopía, la utopía de Enrique Verástegui, como científico y artista, es la de proyectar un espacio de felicidad a todos los seres humanos del planeta Tierra.


Citando un verso, no es literal, de En los extramuros del mundo mencionas: “el enemigo está en uno”, ¿ese enemigo está asociado con el caos?
Hay un verso que se parece a lo que tú dices, pero el verso no termina ahí, la primera persona de ese poema, que no soy yo, dice que se levanta para luchar contra ese yo.

El caer y levantarse es una constante en el ser humano, ¿la vida como aprendizaje permanente la asociadas a tu libro Ética?
Claro, Ética es una propuesta de conocimiento, es un libro de Gnosis, es un libro de sabiduría. Pero la piedra angular, la base central de Ética es algo simple, común y normal: conducir al éxito a los jóvenes de buena voluntad que quieran leerla y aplicarla a sus vidas, eso es todo. A partir de ahí se puede elaborar un edificio de infinitos pisos de teorías.


Cioran propone un mundo caótico antes del orden, siendo el caos primordial al ser, porque signo + signo = caos. ¿Cuál es tu perspectiva al respecto?
Eso según Cioran, según Verástegui las cosas son diferentes. En el principio era la tranquilidad, cuando la materia se había condensado al punto de caber en una caja de fósforos, y luego viene el Big-Bang, que recién empieza. Pero eso no es el caos, sino la expansión del universo dada como armonía a través de la gravedad de los planetas; y desde ese punto de vista también el mundo del caos, planteado desde el punto de vista filosófico tal como lo planteas tú a través de Cioran, no es un mundo real porque lo que se observa actualmente, según la filosofía Hindú, es el Kali Yuga, que es el caos de la sociedad actual. Pero hubo un instante de absoluta serenidad, de absoluta paz, tranquilidad, cuando, según esta misma filosofía Hindú, Branma imperaba sobre el mundo.


Elegiste tener a personajes literarios dentro de tu poética; En los extramuros del mundo dialogas con Lezama
Sí, aclaro una cosa. Ese primer libro En los extramuros es un libro de aprendizaje, libro escrito a los 19 años, y no es mi propuesta para el mundo, sino es mi propuesta de escritura. Es el libro de un adolescente que busca afilar su pluma para escribir la obra mayor que es el proyecto de Ética, escrito ese libro y habiendo comprobado que dominaba la escritura, me propuse y terminé el proyecto de Ética.

En ese proceso de escritura, como aprendizaje, le dedicas un poema a la ausencia de la abuela. ¿Ese aprendizaje costo sudor, dolor, desesperación?
En el poema a la abuela yo renuncio a la universidad porque se muestra incapaz de combatir el Cáncer, y no sólo el primer libro está lleno de sufrimiento y dolor como dices, sino que también el proyecto de Ética, que es una ética feliz que ha sido concebido como se concibe el amor. Eso es: cuando tú haces el amor gimes, sudas, te esfuerzas, te cansas y finalmente llegas al orgasmo que es el máximo de distensión o el máximo de plenitud.


Tu producción está en una unidad, es decir, la interrelación de texto a texto es un continuun; o ubicas textos insulares en la misma
Hay una interrelación, hay un proyecto orgánico absolutamente interrelacionado que es Ética y se escribirán infinitos pisos, pero ya no me corresponde a mí dilucidarlo, sino que dejo lo escrito para llevar al bien a los jóvenes.


En una entrevista que te hizo, el poeta y narrador, Ildefonso manifiestas que formarías un Tribunal Internacional para Crímenes de Guerra, para el que buscas apoyo; dime, ¿qué función cumplirías en ese Tribunal?
Si yo creara el Tribunal y leyeras “Surge de mí”, obviamente que la función que voy a cumplir es una dura función: la de ser juez de esta época.

¿No te temblaría la mano?
No es que no me temblaría la mano, sino que es la metáfora de un poeta en un mundo que necesita coherencia en medio de lo que tú denominas posmodernidad (1).

Octavio Paz, criticado por los infrarealistas, dice que el erotismo es poner entre paréntesis la reproducción; tú elaboraste un libro [Monte de goce] cuyos elementos son propios del erotismo, ¿tu perspectiva es un goce místico o compartir con el otro?
Estoy en desacuerdo con Octavio Paz, y esto es una posición de todos los '70s, nosotros somos poetas peruanos, latinoamericanos y formamos parte del planeta Tierra, y estamos, y así lo dice nuestra práctica personal, a favor de la reproducción del género humano. Esa reproducción se produce a través de ceremonias eróticas, pero es para la reproducción del género humano; o sea, no es que se ponga entre paréntesis a la sexualidad sino que la sexualidad esta al servicio de la mente y de Dios.

En el primer manifiesto de Hora Zero, elaborado por Juan Ramírez Ruiz [y Jorge Pimentel], se menciona: “di la primera palabra y no te preocupes por la última”. Cito lo anterior para reflejar el espíritu de los jóvenes de los 70’s y, si es correcto, desde tu perspectiva, ¿esas propuestas de cambio social que se elaboran por aquella década se ven reflejadas, posteriormente, en Ética?
Es correcto en la medida en que Ética puede concebirse como sabiduría, pero no es correcto en la medida en que yo me proponga como un líder político ni como profeta político. Soy un profeta de la ciencia y de la poesía, al punto de lo que yo he hecho, si esa es tu siguiente pregunta, he escrito el archipoema, esto es: el poema total, al cual denomino el archipoema.

El infrarrealismo señala a Hora Zero como un referente. Qué perspectiva tienes del mismo y de su frase-propuesta beat que está incluida en el primer manifiesto infrarrealista, elaborado por Roberto Bolaño: “Dejemoslo todo nuevamente”
Ya a los años uno pierde la ilusión en ciertas cosas y uno se interesa por otras cosas. Si bien es cierto que los infrarrealistas conocieron a Hora Zero a través de mí y viceversa; también es verdad que estoy metido en mi biblioteca leyendo la Biblia y que eso me hace feliz.

Qué diferencias consideras que se dieron entre los '70s latinoamericanos y lo sucedido en Norteamérica paralelamente
Existe absoluta distancia y absoluta independencia. Los '70s en Lima, en Hora Zero, fue una época, una experiencia que quiso ser peruana y a la vez universal; y que no quiso ser copia de nadie. [Hemos tenido] como elemento cercano en el tiempo a los nadaistas colombianos, por ejemplo, de quienes nos distanciamos para hacer un movimiento netamente peruano, esto es, no quisimos usar calaveras, no quisimos dejarnos el pelo largo, no quisimos drogarnos, no quisimos alcoholizarnos, y lo que hicimos fue dedicarnos exclusivamente a formar una identidad peruana que se expandiera al mundo y llevar el mensaje del Perú a todos los rincones del planeta Tierra.

(1) Al respecto sostiene: “Según otras teorías vivimos la hipermodernidad”, y si en ésta se producen identidades múltiples se origina “una baraja de elecciones y nuevamente caemos en el problema del libre albedrío”, esto significa elegir entre “Perico de los Palotes o elegir leer a Enrique Verástegui, Dante o Joyce”; advierto que lo mencionado por Enrique tiene por propósito mostrar los caminos que eligen las identidades frágiles en este nuevo contexto que no están consolidadas por un trasfondo ético.



Poemas


SI TE QUEDAS EN MI PAÍS

En mi país la poesía ladra
suda orina tiene sucias las axilas.
La poesía frecuenta los burdeles
escribe cantos silva danza mientras se mira
ociosamente en la toilette
y ha conocido el sabor dulzón del amor
en los parquecitos de crepé
bajo la luna
de los mostradores.
Pero en mi país hay quienes hablan con su botella de vino
sobre la pared azulada.
Y la poesía rueda contigo de la mano
por estos mismos lugares que no son los lugares
para filmar una canción destrozada.
Y por la poesía en mi país
si no hablaste como esto
te obligan a salir
en mi país
no hay donde ir
pero tienes que ir saliendo
como el acné en el cascarón rosado.
Y esto te urge más que una palabra perfecta.
En mi país la poesía te habla
como un labio inquietante al oído
te aleja de tu cuna culeca
te filma tu paisaje de Herodes
y la brisa remece tus sueños
–la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te quedas en mi país.


De En los extramuros del mundo, 1971


CAPÍTULO XI: EL RENCOR

1. Permite al hermano apartarse del rencor, permítele dejar la cólera, permítele alcanzar la liberación. No hay pesar que avasalle al hermano que está liberado de las cosas y apetencias y que se ha apartado del mundo.

2. Aquel que gobierna el rencor que se desboca, como un carro en llamas, lo reconozco perfecto guía; otros sólo cogen el timón sin otorgar dirección a su carro.

3. Permite al hombre triunfar sobre sí mismo con la bondad, permítele vencer el odio con el amor; permítele doblegar la guerra con la paz, la locura con la razón.

4. Gobierna la perfección, no caigas en la falsedad; cultiva tú, si otros no pueden; estos tres principios te conducirán hasta el cielo.

5. Los instruidos no se detiene en nimiedades, y quienes siempre se gobiernan a sí mismos alcanzarán la tranquilidad absoluta, donde nunca más serán probados.

6. Aquellos que nunca perdieron la prudencia, que trabajan en invierno y en verano, y los que se animan por alcanzar el absoluto, se cumplirán.

7. Esta es una observación universal, no solamente se da entre nosotros: “No hay gente que no increpe al que haga algo, increpan al que mucho hace, también increpan al que no hace nada; nadie está salvo de la increpación”.

8. Siempre hubo y siempre habrá, y hay ahora un hermano que nunca dejó de ser increpado o que nunca dejó de ser adulado. Pero a quien cosecha continuo halago, diariamente, y permanece sin imprudencia, perfecto, hermoso en la virtud y resplandeciente en el saber, ¿quién se atrevería a increparle, como a una sortija de oro adornada con cuarzo? Hasta los santos lo celebran, y es celebrado también por Kristol.

9. ¡Cuídate del rencor y controla tu mente! ¡Deja los pecados de la mente y en tu mente practica la virtud!

10. ¡Cuídate del rencor de tu cuerpo y controla tu cuerpo! ¡Deja los pecados de tu cuerpo y practica la virtud con tu cuerpo!

11. ¡Cuídate del rencor de tu cuerpo y controla tu alma! ¡Deja los pecados del alma y practica la virtud con el alma!

12. Los hermanos que controlan su mente y su cuerpo, los hermanos que controlan su alma, son llamados sabios.

De Ética IV. Albus, 1995

* Realizada a fines de octubre, 2006.