lunes, 4 de mayo de 2009

La literatura es la milésima parte de algo (*)

Jimmy Britto calibrando la autenticidad de bebida en la redacción del semanario donde labora.

Por Marcos Vilca

Jimmy Britto es un joven escritor que ha incursionado en la literatura con suma dedicación y cuidado, sus primeros cuentos muestran un desenfado social ante una sociedad que no tiene límites ni moral. Nacido en Chiclayo en 1980 y, desde 1994, radica en Arequipa. Ha sido percusionista de un grupo musical, además, supo ganarse la vida como pintor de brocha gorda. Ha sido coeditor de Cara de Camión del 2001 al 2004. Actualmente, estudia Literatura y Lingüística en la UNSA. En el 2006, ha publicado Notas para Tula.


La literatura y la vida


¿Qué piensas de la literatura?
El problema de la literatura o de la gente cuando piensa en ella es que cree que quienes la practican son especiales, es snob y eso es quizá lo malo de quienes hablan de la literatura. En sí, creo que cualquier cosa que se pueda decir va más allá de un asunto de sentimentalismos o prácticas, creo que puedes hacer arte sin ser artista… hacer todo ese asunto sin necesidad de que la gente te vea y tengas definido ello…. En todo caso es expresión con el único sentido de hacer lo que quieras con las vidas de los que están en las historias que haces, más allá de que estén bien, guste o no; sólo que la palabra convenza de una manera extraña a alguien que en determinado momento le gustaría ser ese al quien “ve” hacer cosas, en un cuento o novela.

¿Consideras a la literatura como instrumento de enseñanza?
Te enseña a ser fuerte, a creer en ti y descreer de muchas cosas que los que manejan la “vida” de los seres hacen y reclaman como cierto; te enseña a creer que las cosas son posibles pero de otra manera, que la realidad no es igual que lo real, te hace cuestionar a bastiones, a tu familia por ejemplo, a algún dios que dicen existe por ahí.

¿Para qué crees que sirve la literatura?
Para escapar, para ser menos desdichado como dijo alguna vez el peruano Vargas Llosa.


Para empezar a escribir narrativa o poesía ¿qué se necesita? (a parte del lápiz y papel)
Los románticos decían que mucho dolor, cosa que es cierta a medias, debes de estar creo con una especie de gran lío con el mundo, contigo, sentirte que se está hablando un lenguaje distinto entre ellos y tú, claro que no digo que hay que salir a matar a la gente en la calle, reventarle botellazos en la cabeza a un chico alegremente, fastidiar mujeres…. En todo caso es ahí cuando surge una historia, de un chico que le rompe la cabeza a otro, es ahí cuando nace una historia que se da en el papel, nunca en la calle.

¿Cuándo y cómo descubriste el interés por la literatura?
Escribiendo cartas a una novia que tenía por esa época, 17. Creo que siempre fui muy tímido y haciéndolo no sentía pasar el tiempo al escribirle cartas a esa chica, ella, Patty fue creo la primera que se entusiasmó con eso de escribirle y me hizo sentir que hacía algo bien. Por otro lado, es muy fácil entusiasmar a una chica creo, pero eso ya lo sabes en la vejez, no a los 17.


Literatura y compromiso

¿Asumes la literatura como compromiso?
No, la literatura es sólo la milésima parte de algo, el compromiso es con ser uno mismo, sentirte a gusto de la manera que sea, y la literatura es sólo una parte, tal vez la más bella y sincera de uno, pero es sólo una parte; siempre me han aburrido los que son o se hacen llamar fanáticos de algo.

¿Tienes momentos privilegiados para escribir?
Si eso existe creo que la palabra no sería “privilegiado” sino “intenso”, que es el de la corrección, el trabajo es más real que la ilusión de la llamada inspiración.

Las lecturas que más te han impactado y de cabecera
El túnel de Sábato, Hambre de Knut Hamsun, Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, los cuentos que pude conseguir de Kafka. El extranjero de Camus, Crimen y castigo de Dostoievsky, muchos poemas de Bukowski, los relatos de Ribeyro, los cuentos de Julio Cortázar… En realidad siempre me voy a considerar una mal lector, pero también siempre he creído en lo cualitativo más que en lo otro… en eso soy marxiano.

¿Has formado parte de algún grupo literario?
No sé si la palabra sea “grupo”, pero con unos amigos a inicios del 2000 sacábamos una revista en la Escuela de Letras, se llamaba Cara de camión, con ellos tenemos gratos recuerdos, y ninguno de ellos está ahora en la universidad, sólo yo.


Sobre Enfermedad Africana

¿Cómo fuiste construyendo tus cuentos y en qué circunstancias?
Fue extraño, eso de publicar un libro llegó sin más, le propuse a Jimmy Barrios, quien dirige una editorial llamada Grita, recopilar algunos trabajos que ya habían sido publicados en revistas. Esto fue a inicios del 2007. Tenía tres cuentos ya hechos, que había colaborado en algunas revistas, así que me puse a corregirlos… pero en los 4 restantes demoré casi 7 meses, hasta el último día que eso entrara a la prensa corregí, era una manera de empezar todo de nuevo, de distraerme en otras cosas; por otro lado, de despedirme, la idea es acabar la universidad e irme ¿adónde?, no sé.

¿El título del cuento sugiere algún tipo de racismo?
Creo que también. Yo soy negro y es alucinante cómo las señoras, señoritas y peor aún señoritos, cuando te ven venir tras ellos en Mercaderes o cualquier otra calle entran en pavor ante lo extraño. Cogen a su novia, su chibolo, su bolso con fuerza y cruzan la vereda, huyen y pareciera que ya los estás despedazando, violando, robando. Ellos dan más miedo en verdad. En realidad, los enfermos son ellos, pero eso de Enfermedad Africana también era por todo lo que encierra la palabra enfermedad y África… si las juntas imagínate; todo lo que ha dividido en cuestiones de infecciones, enfermedades en el mundo vienen de lugares, según ellos, alucinantes como el Congo, Gahna, Mozambique, el nombre mismo es durísimo. Una vez una vieja ricachona, hace años, argumentó que los terremotos por esas partes del mundo son porque la naturaleza es sabia y que ocurre ahí porque a la tierra cuando le pican los bichos (en este caso ella hacía un paralelismo bicho-africano) a la tierra no le quedaba sino rascarse, sacudirse de la sarna… yo le respondo, que en todo caso debería desaparecer los Estados Unidos que hacen bombas de Napal. Ella era una gringa frustrada y su hija vivía allá, que reventara Estados Unidos con su hija dentro… los otros sólo hacen aguantar el hambre… A la semana esa señora me despidió, menos mal.


Meterse en el alma femenina es complejo, más aún el de niña y mujer ¿cómo y por qué lo haces?
El gran Sábato decía que para ser escritor tienes que ser niño, hombre y mujer. Siempre me ha parecido básico entrar en ese lugar extraño donde las personas cuecen todo aquello que imaginan pero no lo dicen, pero lo hacen. Un cuento de ese libro se llama “Laleshka en el tranvía”, es de una niña que mantiene relaciones con su padre; es curioso pero es el que más gusta y por diferentes medios, sé que más les ha gustado a las mujeres,
incluyendo a unas que te dicen ‘estás loco’, pero me gusta mucho, de esas muy conservadoras. Creo que se identifican no con lo que la niña hace o no en el cuento, sino con la idea que la inocencia permite todo. Las mujeres son complejas, no porque haya tenido muchas o me haya puesto a escucharlas para llegar a esta conclusión. Pero su propia naturaleza, su cuerpo las hace ser extrañas, su inteligencia las lleva a decir las cosas de una manera tan misteriosa que a uno, hecho un estúpido, no le queda otra sino inventar a una mujer que te gustaría conocer, que pretendes conocer aunque sea en un texto tuyo.

El sexo, alcohol y violencia trasunta por tus cuentos ¿qué intentas reflejar?
Hemos nacido del sexo, nacemos con el sexo y en el sexo; la mitad del mundo ha sido creado bajo los efectos del alcohol, sino, qué decían los seguidores de Baco, las bebidas del espíritu de los Griegos, otras drogas también y aprovecharé en lanzar una hipótesis: el problema no es la droga sino el que se las toma, el sujeto; el que la fuma o inyecta. Que la medio mates a tu mujer no es por el ron o lo que sea sino por lo que en sus cabecitas se cataliza, eso sólo contribuye a sacar otro YO, uno ‘caleta’ pero aparte de las droga. No es que la droga te vuelva otro, sólo te hace ser… Es como esos que se matan por AMOR… nadie me va a venir a decir que amar es malo, sólo que el amor no es para algunos individuos desequilibrados. Intento reflejar que mis personajes son normales.

(*) Publicado en el diario arequipeño Noticias, setiembre 2008.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola brito

soy maty
espero te acuerdes de mi

te mando un saludazo desde Chiclayo.

Anónimo dijo...

La verdad la entrevista no me ha asustado. Saludos