miércoles, 2 de diciembre de 2009

Óscar Saldívar

Óscar Saldívar inscribiendo grafías en Edificaciones trashumantes.

V

Siempre hay una estación sin destino
Cuando el desencanto descubre las raíces del dolor

El universo inasible
Llamando desesperadamente a los muertos

Éste ...ése ...aquél
Una constelación de cuerpos estrellados


VII

Ya no quiero descansar
Ni en el patio ni en el parque ni en el sueño
Porque yo sé que ineludiblemente no podré sostenerme

Y aunque he tratado de ausentarme sin ruido ni misterio
Sencillamente no he podido mezclar mi cuerpo con el aire

Y una vez más
Desbocado en la esquina más profunda de mi casa
Espero el sabor puntual de la amargura


XVII

Yo corrí con ellos, yo los vi correr
Antonio Cisneros

Después de la desilusión
Tabaco y ron

Cuántas veces
La travesía inagotable
El total desparpajo
Amaneciendo sumergidos
En el fondo de los parques
Con la hierba encendida
Iluminados
Bajo el abrigo de las farolas
Sustentando los principios elementales del hartazgo
Instalados
En el paisaje inusitado
De las formas nocturnas
Delirando
Como gatos
Esbeltos despanzurrados

Antes que el sol empiece a girar en el asfalto
Esas avenidas pálidas y empinadas
Encausan la vanguardia hacia el último trago


de Edificaciones trashumantes.


ebrios

sólo cuando fornicamos
encajamos irremediablemente

sólo cuando estamos poseídos
embotamos los sentidos en una vorágine absoluta

si estamos agonizando
es porque el amor sólo sabe hacer estragos

no hay abismo planetario
que no hayamos rebalsado
como dos murciélagos ensangrentados


alégani

la suave inquietud de recostarte
................a la orilla de la madrugada

aletea pa' este lado disecado
................entra, ansío tus orejas desmedidas

el suspiro audaz ocultando la inevitable
................luz que dilatas

no borres la distancia que me otorgan tus
...............pestañas
como un faro arrepentido

la tenue y sencilla resignación de
...............entregarte a pedazos

corriges la respuesta sedienta que
...............convulsionas
sin darte cuenta

garabatea en mi cara tus temores
y abrígame la pena de pensarte entera


sangría

entonces lancé tus ojos al desierto
tu garganta extasiada parió lagartos a despecho

colmaste la poca muerte que guardaba
para cuando tuviéramos tiempo

danzan los murciélagos una manzana tormentosa

la palabra se rompe ahuyentando las miradas que construimos

sacúdeme los piojos de alucinarte a gritos

se diluye el rencor por un atajo que había
que había en las tardes asesinas cuando no llegabas

tus dientes salados arañan la paciencia de esconderme
pasas incompleta sospechando que equivocaste el camino
desde adennntro

giras las puertas huesudas que son tus piernas tréMULAS
tu vientre aúlla una noche extenuada

la piel se te escapa y me busca como una cobra destetada
pierdes el tiempo (ya no existo) pero prefieres perder
el tiempo

y te repartes como lluvia sobrante que regresa a su techo


de Cuerpos reptantes.

* Arequipa, 1980. Estudió Literatura y Linguística en la Universidad Nacional de San Agustín, Arequipa. En el 2001 propició, junto a otra gente, la turba literaria Orgios. Ha publicado los poemarios Hemiplexia (2002), Edificaciones trashumantes (2005, 2007) y Cuerpos reptantes (2009).

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