viernes, 18 de junio de 2010

Juan Ramírez Ruiz: sin permiso para respirar, escribir o partir

Juan Ramírez Ruiz, segundo de la izquierda, junto a su madre y hermanos.

Por Stanley Vega


adónde vas así, Juanrra, ve pues pronto:
dale al viento lo que pide
JRR

Tres

Yo no sé en qué momento empezó nuestra amistad con Juan Ramírez Ruiz. Precisar el tiempo se ha vuelto una actividad irrealizable. Lo cierto es que cada vez que venía de Lima a Chiclayo solíamos reunirnos frecuentemente. Y es que en esta aldea no falta un buen recoveco para estacionarse y pasarla bien, conversando y bebiendo mientras los cigarrillos desaparecen en la oscura noche del asfalto y la lucidez aún late en el aire.

Encontrarse con él no era difícil. Bien se le podía hallar en algún evento artístico o caso contrario en casa de sus fallecidos padres, cuadra 13 de Arica, donde acostumbraba a encerrarse y escribir durante largas horas. Sus hermanas, doña Jesús o Estefanía le preguntaban al ocasional visitante su nombre y Juan decidía si salía o no. Los días estaban dedicados al trabajo escritural, a la creación. Pero si se trataba de un amigo cercano, no escatimaba el tiempo. Detrás de si cerraba aquella puerta blanca y partíamos hacia el centro.

De hecho, JRR nos llevaba algunos años, fácil para convertirlo en nuestro padre. No obstante, siempre supo mantener una inusual juventud. Parecía un miembro más de la promoción, sin duda el más conocido, un firme poeta desastillando el borde de un precipicio, presto a gritar o lanzar un anatema.


Dos

Lo recuerdo caminando con paso lento y firme. Metidas las manos en su aguerrida casaca crema y su sonrisa deslizándose hacia un costado. Esa ondulada melena tratando de nadar en las aguas del viento y aquel gorro amarillo que meses antes de partir lo perdió en algún lugar de la madrugada.

Lo recuerdo junto a su hijo Juan Manuel, quien tendría entonces unos catorce años y que con orgullo nos presentó a Matilde Granados y a mí en el INC. Lo recuerdo silencioso cuando en una reunión el grupo de gente era numeroso. Cogía su propio vaso y se aislaba en tanto los salud daban vuelta.

Evitaba hablar de Hora Zero. Pero para qué hacer referencia a este grupo si francamente bastaba hablar con él para poder entender y percibir la fuerza de la filosofía horazeriana. Las Palabras Urgentes no habrían podido surgir sino hubiese existido un JRR. Y claro, una muestra de su firma –que la quiso compartir- fue publicarla en Un par de vueltas por la realidad. Recuerdo, cierta vez acordamos en leer la poesía que últimamente se venía publicando en nuestro país, en investigar y ver el panorama y como no, volver a redactar un nuevo Manifiesto. Pero las circunstancias abatieron este proyecto, este ímpetu, nítida característica de su temperamento. La vida de Juan era en sí ya un manifiesto.


Uno

La última vez que lo vi fue en mi casa, una mañana del año 2006, en plena primavera. Fue el más extraño de nuestros encuentros. Ese día cayeron algunas lágrimas y hubo un momento de trance poético. Hasta ese momento no pude precisar nada ¿Qué otra cosa más allá de la muerte, el dolor sublime y el desempleo hay de predecible en la vida de un poeta? Tiempo atrás, me había traído algunos regalos de singulares significados, una pequeña pirámide de plástico transparente, papeles, cartulinas.

Ahora, me resulta difícil aceptar el hecho que un 17 de junio hayas partido brother. Se habla que un bus de América Express, placa UQ 3584 te atropelló en Virú. ¿Y qué hacías en aquel lugar compadre? Es inevitable y aunque haya pasado tres años, cuesta aceptarlo. Es por ello que aún tengo la sensación de sólo saberte lejos, esperando que en algún momento vengas por estos lares. Es tu vitalidad, tu inconformismo, esa rebelde poética signada en tus pasos lo que sin duda se resiste a morir.

Tomado de aquí.

jueves, 10 de junio de 2010

Tanta gloria, tanto fútbol



Eran otros tiempos, era otra la historia
no habían medallas sólo hambre de gloria
sólo se jugaba por la camiseta
como en el potrero, taquito y gambeta.

Y vino la copa, llegó la primera
con el matador envuelto en banderas
la gente alentaba en cada partido
hubo un papelito por cada latido.

Después vino el Diego y tocamos el cielo
nos trajo la copa cumpliendo su sueño
y cada garganta gritó en cada esquina
es un sentimiento vamos ARGENTINA.

Tanta gloria, tanto fútbol
deplegado por el mundo
y en cada gol la pasión y la emoción.

Sigamos gritando, sigamos creyendo
sigamos confiando que al fin ganaremos
es nuestra bandera la que defendemos
mostremos al mundo que juntos podemos.

Tanta gloria, tanto fútbol
deplegado por el mundo
y en cada gol la pasión y la emoción.

PD: Más detalles sobre el calendario de partidos de la Copa Mundial Sudáfrica 2010 aquí.

viernes, 28 de mayo de 2010

David Novoa: "En realidad soy un tipo ordinario"

David Novoa. Fotografía de Diana Benites Bernuy.


Por Juan Zamudio

El angosto camino que conduce a la casa de David brota al noreste de Trujillo, en la campiña de Moche, al pie de las huacas del Sol y de la Luna.
La calma que trasunta este espacio es un movimiento leve en la conciencia. Es fácil llegar a la casa de David, a la puerta cuelga un cartel con letras en vertical donde se lee ZOO. La combi te lleva con sólo nombrar el ZOO de Moche, me dijeron. Hoy ha salido, me dice su madre, pero me invita a conocer el mini ZOO donde David da refugio y cuida diversos animales, a los que pacientemente observo..., al rato una voz se hace cercana, es David, a quien conocí en una lectura de poesía en mayo del 2004 en la PUCP; desde entonces me inquieto su poética, la conexión de atisvos místicos-rituales de esa voz y los movimientos que ejecuta simultanemente, es decir, el ritmo que elabora va a la par con todas esas imágenes que crea. Iniciamos una conversa, lástima, mi reportera no funka. No hay problema, me dice, la hacemos a mano, por escrito; y empezamos a grafiar sobre la superficie del papel.

¿El acercamiento tuyo a la poesía sigue siendo el mismo después de la experiencia con este mini ZOO?
No, definitivamente no. Además yo no tengo un “acercamiento” con la poesía. Si realmente eres poeta no tienes acercamientos sino contacto total, experiencia plena, absoluta de la Poesía en ti, porque la Poesía es una fuerza viva, inteligente y sensible que según sus propios misteriosos designios se incorpora en el animal humano y lo trasforma. Justo por estas transformaciones, no sólo después del mini zoológico, sino de muchas otras experiencias, mi relación con la Poesía ha sido siempre diferente.

¿Qué tradición poética mantienes viva?
La verdad no sé bien. Yo no soy un literato de profesión exactamente, o algo así. A mí el fenómeno poético no me ha ocurrido exclusivamente en el plano de lo escrito, es decir, de lo literario. También la Poesía aflora en momentos de una oralidad elevada, en la conducta misma, en los sueños, en raptos inesperados de fuerza, de inteligencia, de locura, de visión. Esa, creo, es la tradición en la que me siento circunscrito, el de la verdadera Poesía, la que calma completamente tu vida, te la quita y hace su trabajo contigo.

¿En este espacio, Moche, has captado alguna persistencia oral, digo en la comunidad, como un acceso a lo divino?
No, aquí el muchik, la lengua de mis ancestros, ha muerto junto con la esencia de sus mitos y su cosmovisión. Ha quedado sólo una oralidad ecléctica, es decir, mitos no exclusivamente moches sino hispanizados, amalgamados a las culturas que vinieron de occidente. Justo como una mesa shamanica: la misma esencia curativa, trascendente, moche funcionado en una heterogénea comunión de elementos árabes, asiáticos, europeos y locales. Una oralidad así, como esta mesa shamanica, ecléctica, mestiza es la que conozco y me inspira.

¿Qué relación estableces entre la campiña de Moche y la urbe, Trujillo?
Para mí ha sido aliviador. Yo viví en Trujillo 10 años, luego estuve más de medio año en Santiago de Chile, que es una urbe problemática y estresada como Lima. De allí es que vine, no a Trujillo, sino a este caserío vecino a la ciudad que es la campiña de Moche con sus huacas, sus cultivos, su desierto, su río. Aunque con los problemas de todo nuestro país, definitivamente prefiero vivir aquí y ser útil aquí.

En los 90s existió una carga fuertemente urbana en la poesía, especialmente limeña, ¿no has tomado la urbe como motivo en tu creación poética?
Si lo he hecho. Precisamente como los Kloaka y los Neón yo me alimenté y admiré toda la balada horazerista de los 70s. Por eso mi primer poemario (Itinerario del alado sin cielo) además de una fuerte carga eilsoniana y de Carlos Oquendo de Amat, también es depositaria de toda la visión urbana que inauguró dolorosamente Hora Zero en el Perú.

En mi caso personal llegué de Casa Grande a Trujillo y me sentí como un pueblerino a pesar de ser casi adulto y de haber tenido un acercamiento paulatino a esta gran aldea. De eso justo tratan mis primeros poemas. Toda esa mierda citadina es tan hermosa y horrenda a la vez porque, definitivamente, sigue siendo la vida. Es la vida: la poesía como una permanente experiencia nueva, como un estado de la conciencia.

¿Qué ritos o técnicas son los tuyos para saberte pleno?
Toda la vida del poeta debe ser una invocación a la presencia de la Belleza. A veces la gracia viene y encarnas en un mundo maravilloso, fascinante, intenso, sabio. No interesan los elementos con que trabaje el individuo para acceder a la verdad, pueden ser experiencias idílicas, intelectuales, eróticas, filosóficas, imprecatorias, salvajes. No importan. Sólo se debe ser sincero: sincero con uno mismo, con la vida, con todo. Esa es mi disciplina, ser sincero, aferrarme a la fuerza invisible que va en ascenso... y amar, gozar, soñar y trabajar como bestia. En realidad soy un tipo ordinario.


Tomado de aquí.

martes, 20 de abril de 2010

Los Jaivas: "Mira Niñita"



Canción que compone el segundo single de la banda chilena Los Jaivas: Mira Niñita/Cuero y Piel (1972); posteriormente conformaría el álbum La Ventana (1973); en el 2004 integra el soundtrack de la película Machuca, dirigida por Ándres Wood.

Canciones sucias y malditas en Las pistas ocultas de Cristian Astigueta

Por Marcela Aquize Las pistas ocultas está compuesto por un matizado collage de poemas e imágenes diversas  que transmiten al lector un con...