lunes, 13 de noviembre de 2006

CARLOS OLIVA: ANTE EL DIOS DE LA LUZ QUE SIEGA Y LA DIOSA MUTILADA

Por Carolina O. Fernández

Lima o el largo camino de la desesperación, libro póstumo de nuestro querido poeta y amigo Carlos Oliva contiene veintidós poemas que guardan unidad en el ritmo, la energía y la materia. Son veintidós poemas dedicados en su mayoría a la urbe (madre mil veces violada y todavía virgen)(1), que lo vio nacer; también están dedicados al vínculo fraterno de sus hermanos de ruta: Rubén Grajeda, Miguel Ildefonso, Paolo de Lima, Richi Evangelista integrantes del grupo Neón que con luz propia apostaron por la integración de las artes para hacer tajo a la cultura del miedo y del terror en los 90; también en Lima o el largo camino de la desesperación encontramos poemas dedicados a sus amigos sanmarquinos Selenco Vega, Marco Díaz y Percy Díaz, a Rosa María Díaz y a su madre Carmen Valenzuela, ciudad/madre que con el corazón sangrado cobija a los hijos confusos de la medianoche.

Lima, ciudad a la que amó y entregó su vida como un tributo a la diosa de brazos y pies mutilados se convierte en una imagen de la patria mortalmente herida entre los 80 y los 90. Pero no todo está perdido, pues de esa larga noche surge un contrapunto de cantos y poemas que abre la posibilidad de un territorio completamente distinto no sólo para la ciudad/madre sino para el mundo como veremos en el "Poema sin límites de velocidad"; más, al conjugar el proceso creativo con pulsiones de vida y muerte en un impresionante código de amor y desamor, como José María Arguedas, nos muestra la urgencia de apostar por vías alternativas a la desesperación no en un futuro incierto sino desde hoy, en el instante pasajero del presente.

Punto de vista espacial y temporal del yo poético
El yo poético, es un viajante en tensión entre la vida y la muerte. Viaja por la ciudad de Lima de un extremo a otro configurando en presente y en primera persona a un navegante exhausto y presuroso, demonio y ángel caído, náufrago, solitario, hijo pródigo, amigo, estudiante, desempleado, subempleado, poeta búho, un rebelde anarquista; en suma, un gladiador que con honor halla en la poesía a fines del siglo XX, una manera de supervivir y de enfrentar la desesperanza, el dolor, el desamor, el vacío, la angustia de la existencia cuando no se tiene nada que perder porque ya se ha perdido casi todo entre apagones, coches bomba y miseria apabullante, una inflación nunca antes vista en la historia del Perú ni en América Latina, tal es la violencia en la devastada y mutilada ciudad que una inmensa ola oscura lo envuelve y brega con ella como un surfista ante un atormentado Poseidón porque "sólo habitando la noche se vence a la noche".

Poética de la supervivencia
El yo poético revela que, para supervivir, se alimenta de poesía a hurtadillas en el hogar como de la gracia de la amistad todavía bullente en algunos espacios de la ciudad. Nunca se le vio más contento que aquella vez que obtuvo un simbólico premio, pues en su casa, por primera vez, durante unos días, le fue permitido dedicarse plenamente a escribir.

La poética de la supervivencia encuentra en la poesía un espacio de integridad y dignidad "surtidora de frutos". La poética de la supervivencia busca en el pasado y en los resquicios libres del presente el futuro de la ciudad amada entendido éste como la búsqueda del "verso infinito" de la generosidad, la solidaridad y el don del amor.

Poesía es salvación, porque "el canto por el canto en si no existe (ni siquiera en los pájaros)/el objeto de mi canto, afirma el poeta, es liberarme de mi mismo"; liberarse de la "condición humana narcisista, sórdida", liberarse de la presión luminosa que incita por todos lados al consumo de tarjetas de crédito y estimulantes para aliviar por instantes el dolor y las inconmensurables privaciones.

Poesía para el viajante es compañía, soplo vital, luz, amistad, plenitud, por eso sus poemas no sólo son propiedad suya, sino del lector como de todo aquel que renuncia al afán compulsivo de apropiación: "Estos versos son míos, son tuyos, son de ellos y van más allá de todo". El poeta navega contra la corriente del mercado que absolutamente todo lo convierte en mercancía.

¿Qué principios gobiernan la existencia social en los 90 y hoy en día? ¿A qué renuncia el poeta? ¿Predominan los intereses y salidas que fomentan el individualismo porque ya no hay nada en qué creer? ¿Es que son contrapuestas la individualidad/autonomía y las metas colectivas?

El individualismo narcisista del que nos habla la voz poética de Carlos Oliva, en otro tiempo y espacio Sor Juana Inés de la Cruz o si ustedes lo prefieren Lacan, es el individualismo que el mercado y la globalización capitalista hoy en día exacerba en todos los niveles y grupos sociales convirtiendo al semejante en enemigo. Esta primacía del principio individualista del mercado conduce a obtener el "éxito" a cualquier precio, incluso en el campo literario.

La derrota de la esperanza a fines de los 70, los 80 y parte de los 90 frente a la violencia estructural, a la guerra interna en el Perú y a la reconcentración del poder económico y político del capitalismo globalizado condujo parcialmente a la muerte de Dios, es decir a la muerte de la razón genocida, a la muerte de los falsos profetas y de las vanguardias de derecha e izquierda y sus autoritarios centralismos democráticos; no obstante, en su lugar, no tardó en propagarse cada vez más la imagen del goce narcisista, de la competencia a muerte para lograr el "éxito" a toda costa, el "sólo importas tú" o el "sálvese quien pueda" del individualismo, en tanto principios impuestos por el neoliberalismo como parte de su política cultural "invisible" (afirmamos esto porque aun cuando no hay leyes escritas en esos términos, el capitalismo globalizado programa cómo apropiarse del imaginario ). La imagen de Dios vuelve revestida de la luz cegadora del "éxito" de metálico paisaje, en el "Nombre del Padre" diría Lacan. Así, el "sólo importas tú" es la imagen del Otro generalizado que se impone con una apariencia de libertad que esconde la más absoluta dominación porque logra que el individuo se sujete a las fauces del mercado mirándose en el espejo con los ojos del dominador. "Yo es un Otro" diría Arthur Rimbaud. En el siglo XXI, ¿es ese otro el que impone la ley también en el campo literario?

Carlos Oliva no se sujetó a esas reglas, las enfrentó a muerte con el arma de su poética y su "anarquía", por eso su desaparición no fue un casual accidente como no lo son la violencia estructural y social que se acentúan cada día.

Más no todo está perdido, porque contra el desamparo, contra el viento desventurado, es necesario buzear, imaginar, buscar, arriesgar en y por "el verso infinito": "Yo cogí un caballo blanco y/ empecé a cabalgar./ Un minuto cabalgando/ Un año cabalgando/ Mil años cabalgando/Buscando la tierra nueva".

En esa búsqueda intensa y larga no se detuvo hasta imaginar una ciudad/madre audaz, canora, intensa:

POEMA SIN LÍMITES DE VELOCIDAD

He visto una ciudad
............una avenida
............
una calle inundada de cantos
De poemas sonando como bocinas de carros
Y autopistas sin guardias de tránsito
Poemas a 200 Km. P/HLibres
......raudos
............veloces por llegara los oídos del mundo
donde la ansiedad
............la droga
............y los atropellos
inventan colores siniestros.
Y en medio de todo
............Yo con mi bocina
............Yo con mi voz levantada
Entre tantos accidentes
Risueño
......Ilusionado
...............Y sin más palabras
Que estos versos sin frenos por las avenidas.

Carlos Oliva, como él mismo lo expresó, vivió a la manera de los poetas malditos no con el fin de llamar la atención o como parte de una estrategia de marketing sino porque jamás se dejó domar por las reglas de la luz que ciega.

LIMA o el largo camino de la desesperación, libro/homenaje, tiene un autor, nuestro entrañable amigo Carlos Oliva, su publicación y el encuentro de hoy obedecen a la asociación solidaria y fraterna de los poetas amigos de Arequipa, de su familia y de los poetas que con él conformaron el grupo Neón. El libro que nos congrega es resultado de esa asociación solidaria, con lo cual demostramos que existen otras vías, otras formas de convivencia entre los hombres y mujeres de este mundo. Permítanme concluir este breve comentario citando a Roger Santiváñez porque sus palabras revelan la imagen poética que trascendía de nuestro amigo y poeta Carlos Oliva: "Pandillero y rebelde como el sólo, terriblemente tierno. Oliva es el héroe de nuestra época. Murió para salvarnos a nosotros. De eso estoy seguro. He allí su poesía y su gloria".

Lima, 26 de septiembre del 2006

NOTAS
(1) Verso que tomo prestado de Mariela Dreyfus.
(2) Alienación en términos de Lacan, colonialidad en términos de Quijano.

en la foto: portada de las segunda edición del poemario Lima o el largo camino de la desesperación. Arequipa: Grita ediciones, 2006.

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