lunes, 13 de noviembre de 2006

HOMENAJE A CARLOS OLIVA

A continuación, adjunto parte de los textos que se leyeron en homenaje al poeta Carlos Oliva y que fueron publicados, a los pocos días, en la página chilena letras.s5 dedicada a difundir las artes en sus amplias manifestaciones como explosión de silencio y transparencia en el bullicio de una concurrida plaza pública.

El jueves 28 de septiembre, en el Centro Cultural del Bar Yacana de Lima, se realizó la presentación del libro Lima o el largo camino de la desesperación del poeta Carlos Oliva (Lima, 1960-1994), con un lleno total. En la mesa de presentadores estuvieron el editor del libro-homenaje, el poeta arequipeño Juan Zamudio; Carolina Fernández, poeta e investigadora literaria; y Nelly Oliva, hermana del poeta. En una segunda mesa leyeron los poemas de Oliva los poetas Luis Fernando Chueca, Alessandra Tenorio,
Andrea Cabel, Diego Lazarte y Willy Gómez. El cierre fue con la música de Raúl Montañez, Piero Bustos y Cachuca. A continuación, presentamos dos poemas de Carlos Oliva, seguidos del texto de presentación de Carolina Fernández y de unas palabras de homenaje del poeta Miguel Ildefonso, leído también ese jueves 28.

S/T
Tu tesoro, Carlos Oliva, es el amor que perdiste
En tus manos de navegante ebrio,
De náufrago sobre un tronco a la deriva,
De marino agotado de tanto nadar contra la corriente,
Para llegar tenuemente hacia la resaca.
Mi poesía en sí no tiene nada que ver con la poesía:
Es un claro de condenado.
Es una protesta, pero esta protesta es principalmente
Contra mí mismo.
El canto por el canto en sí no existe (ni siquiera en los pájaros).
El objeto de mi canto -lo que sea- es liberarme de mí mismo,
Negarme a mí mismo, es decir, salvarme de mí mismo.
De mi propia autodestrucción que está a punto de desintegrar mi vida.
Es una protesta contra mi condición humana, narcisista, sórdida y decadente.



EL HIJO PRÓDIGO

A Carmen Valenzuela
de su insoportable hijo
al cual no se cansa de soportar

Me observabas aquella mirada
Que no podías descifrar
¿Qué hago? Te preguntabas, indecisa, con este hijo
Yo pretendía iluminarte el mundo a punta de versos
...... Yo, el primogénito de la familia
..... .. .... El hijo descarriado
..... ... .. . .... La oveja negra
El eterno hijo pródigo que iba y venía
..... .. .... Y jamás se detenía
El eterno navegante del diluvio
..... .. .... El solitario pasajero de la lluvia
El último reducto de la noche, y en la noche
Ya no cantan los búhos a la luna,
Las horas son apenas un goteo de aguas
Y al amanecer se presenta y no se presenta documentos
De identidad y no se piensa pagar el pasaje necesario
Para tener la vía libre
Y todo es una confusión de arena en el reloj
Arena que cae hasta formar el tiempo preciso.

en la foto: Carlos Oliva

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