sábado, 14 de abril de 2007

UN POCO DE HISTORIA*. ENTREVISTA AL POETA OSWALDO CHANOVE

Por: Willard Diaz

Ya va siendo tiempo de escribir la verdadera historia de la gente y las ondas que trasformaron la cultura de esta ciudad a partir de los años 70. Uno de los agitadores de aquella pequeña revolución el poeta Oswaldo Chanove, nos confía aquí sus memorias.
Por alguna extraña razón, a comienzos de la década del 70 cierta inquietud empujaba a los jóvenes salvajes a buscarse y a ensayar en grupo las actitudes que más tarde se convertirían en la mayor movida cultural arequipeña de fin de siglo. Según el mito, todo empezó en “La Casa de Rolo”. He aquí la versión del poeta y amigo Oswaldo Chanove.

¿Qué fue “La Casa de Rolo”?

“La Casa de Rolo” fue, más que una simple collera juvenil, una especie de tribu. El factor común entre los miembros era una cierta vocación anarquista, una ilusión utopista. En estricto no fue una comunidad de artistas sino más bien un espacio donde gente poco convencional, outsiders, intentaba encontrar una manera de expresarse. A diferencia de otros grupos similares la preocupación central no era trasformar la sociedad sino que, apelando a Rimbaud, la ilusión consistía en trasformar la vida.
Es importante reconocer el papel de Rolo Aragón como el anfitrión y verdadero elemento aglutinante del grupo. Como buenos anarquistas no tolerábamos la tiranía de los líderes, y entonces la influencia de los personajes se daba en un plano más bien virtual. Todo tipo de jerarquías resultaban antipáticas para la gente del grupo. Sin embargo Rolo Aragón jugaba un papel gravitante no sólo por ser el dueño de la cuarto. Yo creo que su talento como sicólogo ya empezaba a tomar forma en aquellos tiempos. No es que nos sometiese a involuntaria terapia a todos los disfuncionales que visitábamos su casita cada día, sino que su actitud posibilitaba el encuentro y la comunicación entre los más diversos personajes.
En esos tiempos todos éramos misios y casi no frecuentábamos bares. Cada noche llegábamos a partir de las siete y nos dedicábamos a escuchar música en un pequeño tocacaset. Al principio el menú musical iba del rock sinfónico a algún asunto parecido con insondables pretensiones, pero luego, bajo la influencia de Rolo y el Gato Ramírez, empezó la fiebre por la salsa. Eran los tiempos en la que Fania empezaba su reinado. Además la música caribeña llamaba al baile, y las chicas estaban ahí para girar. Tomábamos bastante en aquellos tiempos, no me avergüenza reconocerlo. Y lo peor de todo es que nuestros paladares no eran demasiados selectivos y, cada noche alguien pasaba el sombrero, y con las sucias monedas recolectadas solíamos comprar una marca de pisco que afortunadamente ya no existe.
Eran tiempos en los que hablábamos de todo. Cada uno traía su paquete de ideas. Todos los temas, todos los afanes. Algunos empezábamos a escribir algo que insistíamos en creer que era literatura, y caminábamos con un fólder bajo el brazo para atacar al primer oyente posible. Otros preferían diseñar su personalidad y, con cierta regularidad, se confrontaban hallazgos y desencuentros. Y claro, había momentos en que las palabras se quedaban cortas y se instalaba el silencio. Una noche en la que todos estábamos particularmente mudos alguien empezó a golpear con su lapicero el lomo de una botella vacía. Todos escuchábamos con atención hasta que otro hizo contrapunto con un palo contra el tablero de la mesa. Al poco rato los diez o quince que estábamos allí reunidos éramos una banda, una orquesta, un muy bien afinado grupo musical. Era en esos momentos en los que el tam tam de nuestros espíritus encontraba su verdadera armonía.

¿Quienes eran los habitúes de esa época primigenia?
El lugar era una casa abierta. Muchas personas se dejaron ver por ahí una que otra noche. Algunos eran gente que visitaba la ciudad y habían escuchado hablar del sitio. Otros eran vagabundos llevados por el viento. Y estaban los ocasionales, los que por una u otra razón se aparecían un fin de semana y se tomaban un par de tragos.De muchos de ellos nunca supe sus nombres. En cierta ocasión, por ejemplo, una familia completa de miembros de la secta Hijos de Dios se instalo en el cuarto de Rolo. Eran una extraña pareja con dos hijos pequeños que se quedaron casi un mes. También se instaló una temporada un italiano macrobiótico que había llegado allí no sé como y que solía predicar alguna fe ecológica. Pero si crees necesario hacer el inventario de los que solían aparecer por allí con mayor frecuencia la lista es algo larga: Entre las chicas estaban La Toya, La Pecosa, Chichi Andrade, las hermanas Almuelle, Vicky, las hermanas Adriazola, las Mupets, Rita, etc. Entre los patas se puede mencionar a Rolo Aragón, César Manrique, César Delgado, César Arellano, Luchín Garaycochea, Washington Delgado, Erick Belzú, Gato Ramírez, Juan Almuelle, Germán Rondón, Beto Gamero, Carlos Palomo, Alonso Ruiz Rosas, Misael Ramos, Mauricio Caos Bouroncle, Guiller Bedoya, Juan Carlos Valdivia, Dino Jurado. Y a ti, claro, se te veía aparecer cada cierto tiempo.

¿Cómo fue que algunos decidieron alejarse en “Ómnibus”?
En realidad no nos alejamos cuando apareció la onda “Ómnibus”. Nosotros siempre íbamos a “La Casa de Rolo”. Lo que paso fue que Rolo se saturo de tanto movimiento, se hartó de que su casa fuese un lugar público. Todo cumple un ciclo, y el ciclo de “La Casa de Rolo” llegó a su límite. Siempre extrañaremos a “La Casa de Rolo”. Fue una época alucinante cargada de deslumbramiento y utopía.

Según recuerdo el primer número de “Ómnibus” salió en fecha cabalística, el 7 del 7 del 77. ¿Puedes contar las circunstancias de esta aparición?
En realidad creo que fue el 8 ó el 9, pero por razones puramente estéticas decretamos que ese día era 7, y todo aquel día fue 7. Alonso tenía a su disposición el mimeógrafo de su viejo, y ya estaban listos los poemas. Así que solo faltaba comprar el papel. Hicimos una llamada a Charo Núñez y ella estuvo de acuerdo en prestar el dinero. Eran como las seis de la tarde cuando terminamos de imprimir, y un poco apurados con la idea de que ya se acercaba la hora de los vinos de honor, nos dedicamos a doblar la revista. Sólo armamos unos 40 ejemplares con la idea de continuar al día siguiente, pero no volvimos nunca (el resto de la edición terminó cortada a cuadraditos en el baño de Germán Rondón).Recuerdo que a eso de las siete de la noche estábamos en la esquina de la Plaza de Armas con Santo Domingo vendiendo la revista a todo el que pasaba. No reunimos mucho, pero fue suficiente para avanzar jubilosos hacia la primera licorería, y luego nos fuimos cantando a la casa de Angelita Maldonado.

¿Cuántos números de “Ómnibus” salieron? ¿Cómo fue subiendo la gente al vehiculo?
Pues creo que quince números, gracias a la generosa participación de algunos amigos. Después de una infructuosa incursión en la San Marcos por parte de Alonso el “Ómnibus” creció con los poemas de Patricia Alva y Óscar Malca. Les propusimos que cambiasen sus lugares de nacimiento por algún lugar como Sachaca o Yarabamba, solo Óscar acepto. La Alva es de San Borja y jamás se atrevería a negar sus raíces. Luego apareció Dino Jurado y ya estuvimos todos completos. Los fines de semana don Willard Díaz y Marcia Loo nos convidaban de un sólido pisco adquirido a buen precio en una tienda para mayoristas. Comíamos sanguches de pollo en pan de molde y fue en una noche como esa en que el hijo de Willard Díaz se quedo mirando a Misael Ramos hasta que finalmente pregunto:
-¿Por qué tienes esa cara?-¿Cuál? -dijo Misael- Esa, pues, rarita.

¿Qué fue "La Banda de la Existencia Más Fuerte"?
Hay un verso en “Las Elegías del Duino” de Rilke que habla de la existencia más fuerte. Nosotros tomábamos como lema para referirnos a la actitud de vivir la vida con intensidad. El ímpetu y la pasión como guía para profundizar en la vida. En esa medida la actitud dionisiaca, el eventual desenfreno resulta un método de conocimiento. Por otro lado el uso de estimulantes respondía a un plan de tocar los extremos, para hacer colapsar la capsula de conciencia que se forma con la rutina. Las resacas, por ejemplo, resultaban incluso momentos apropiados para escribir. Es cierto que hay un riesgo en todo eso, pero toda aventura implica peligro, y toda posibilidad de descubrimiento exige algo de insensatez.

¿Quiénes eran los miembros de “La Banda…”?
Suponíamos que todo aquel que jurase lealtad irreducible a la vocación aventurera de vivir merecía ser considerado miembro de “La Banda”. La época del Quinque. Luego surgió el asunto de Pampita Zeballos. Nuestro buen amigo César Beretta invito a Alonso a trasladarse a su taller, y pronto, en busca de la soñada independencia, nos trasladamos allí con Dino Jurado y Sergio. Fueron unos meses en los que fumábamos bastante yerba. Ñaña Llosa y Martita Cerdeña visitaban el lugar con regularidad. Veíamos también mucho a la aeropajita Isabel Olivares.

¿Cómo surge el primer libro?
El primer libro es siempre algo emocionante. Mi primer libro había ganado un premio en Lima y no sabia cómo publicarlo. El padre de Guillermo Plomo Cebrián, un compañero de carpeta de Óscar Malca, tenía una imprenta en el sótano de su casa de Higuereta, en Lima. Así que con la idea de aprovechar las maquinas un domingo cualquiera yo empecé a planear mi viaje. Un día llamo Óscar por teléfono y me contó que unos familiares le habían pedido que se quede a cuidar su casa, y que le iban a dejar dos refrigeradores llenos de comida preparada. En pocos días estábamos instalados allí Óscar, Patricia y el resto de la pandilla. El Plomo nos presto un poderoso equipo stereo, y mientras yo preparaba los textos del libro en una mesa de luz, el resto se dedicaba al ron o a la yerba. La aventura termino con el libro publicado y con los dueños de la casa que llegaron de improviso y expulsaron a los invasores.
Mi segundo libro marca de alguna manera el fin de mi matrimonio. Estuve casado algún tiempo con Rosa Elena Maldonado, y recuerdo que el día de la presentación de “Estudio Sobre la Acción y la Pasión” las circunstancias no eran muy buenas. En general los libros sirven para sentar los resultados de la búsqueda. Por otro lado la confrontación oficial con los lectores siempre resulta un elemento que afecta de alguna manera el curso de la propia trayectoria.

¿Qué cambio en Arequipa con vuestra poesía? ¿Cómo era la onda literaria antes de “Ómnibus”?
Recuerdo que cuando presentamos “Roña” en el auditorio Municipal, Jorge Cornejo Polar nos dijo que estaba contento, porque habían pasado muchos años sin que surgiesen nuevos poetas. Por lo demás, creo que esta pregunta debiera ser respondida por un crítico. Gracias.


Poemas

HOMENAJE A GUILLERMO MERCADO

Pronto morirá Guillermo Mercado. Se desvanecerá como un
Tiempo pasado
como un reloj de diecisiete rubíes colgado detrás de la puerta
observado por los niños
Sus cabellos ondulados dejarán de caer
No hará dibujos en sus vagabundeos ni enredará sus quebradas
piernas de azúcar entre los innumerables garabatos de hierba
Su corbatín ya no será ni sello ni pluma ni pintura
El viejo Guillermo Mercado no humedecerá los delgados
labios resecos por el opio del tiempo
(fue en la era de la matutina catarata del Sol,
cuando el recuerdo del la ceremonia del maíz era fresco)
¿He nacido ayer,
construí tal vez las pirámides de Egipto?
Te vi, Guillermito, en una esquina de San Camilo
¿En qué pensabas con el cabello engominado?
Desconocido, facha de ratón, fragilidad inmensa
sobre tu tumba cantaremos salmos de gloria


SALÍ PARA VERTE Y TE VI Y ESPERO VERTE OTRA VEZ

Salí cuando salió la luz para verte
Tus hermosos y esa infinita y esa infinita
Forma que tienes
Salí cuando salió la luz para verte
Y te vi
Como si llegaras de pronto y yo
Te encontrara de pronto y yo
Te encontrase de pronto y por un instante
Delicado y delicado
Me reconocieses de pronto

de El héroe y su relación con la heroína


CRIMEN PASIONAL

y una vaga ansiedad que sería tedio o dolor si supiese cómo serlo.
F. Pessoa

Reía
Balanceaba la cabeza y entonces escuché
un tren: venía reptando
(como un castillo de acero que alguien hubiese derribado
de un golpe
y de un golpe
alguien hubiese arrojado por
la pulimentada superficie del planeta)
Recosté mi cabeza en tu seno.

2. Con una uña destrozo mi ojo (crimen pasional)

Dos o tres veces te he visto pasar
Así: un puñal de acero luminoso saltó hacia
tu cuerpo vulnerable.
Antes: nosotros estábamos casi en paz; seres con las
rodillas dobladas anchando los bronceados muslos
Desde el primer momento llevamos una cruz de ceniza. La
nariz mojada.
Dije: es mejor que pongas sobre la mesa algo valioso. Carne
rosada. Un afilado cuchillo nos muestra
el sabor.
Descripción de ella: cejas negras de
trazo definido y hermosa
cabellera.
Vienes con el rostro marcado a decirme: ¡un instante!
Y yo murmuro: sí.

VOZ (en la bruma): los pájaros curvaban
sus garras rojizas.

3. Continuación.

Pero estabas muerta. Tu casa era horrible.
Había una iglesia y un ferrocarril.
Todos bajaron sus rostros sucios:
"Se ha perdido".
"Las aguas del Amazonas"
"Allí todo es verde".

Permanecí inmóvil y acepté un vaso.

Yo hice de ti una persona incomprensible. Y dijiste:
"ocurre que estamos en silencio
y hay luz
pero escasa".

Miré tus ojos que se habían aclarado y habían crecido
y aspiré.

Explicación: tú y yo tenemos el perfil de los que
morirán.
De Estudio sobre la acción y la pasión


LANZO LA MANO COMO UNA DAGA CONTRA EL TELÓN DE FONDO

Alzó la mirada hacia el celeste infinito y
sus cabellos chorrearon un líquido oscuro
-Jamás -dijo- alcanzarás la meta (el hilo
tenso al final de la pista)
(Sin duda
sus músculos resbalarían sobre el piso mojado)

Pensó: "Lo propio es tener una idea que
sea el principio de un nuevo universo"

O tal vez exista la alternativa de la fuga: una silueta oscura
que se hace invisible al deslizarse -en rápido zigzag- por la perspectiva
O -¿Por qué no?, el disparo en la mandíbula que trocaría la velocidad en ese enigmático yacer sobre la arena.

de El jinete pálido


EL OFICIO DE AMAR

Los relámpagos marcan un trazo quebrado
sobre la negra incertidumbre del futuro

El amor ejerce tracción
hacia
el centro geométrico
y
estalla la brújula
cuando estalla el placer

Entonces
el hombre va por la calle

leyendo mensajes
traduciendo idiomas

superando dificultades gigantescas

Avanzando como quien
sortea lomas
como quien escruta entre los carros
como quien rompe el sello
una y otra vez

CANCIÓN DE AMOR DE UN CAPITÁN DE CABALLERÍA PARA UNA PROSTITUTA PELIRROJA

Contemplé tu vientre
-Una palabra -reclamé
-Una palabra -musité

Y luego puse mis manos de siempre sobre tu cuerpo
Y tú sólo dijiste con el extraño metal de tu voz:
-Amor mío


ABSOLUTAMENTE TAL VEZ
...se acercó
para contemplarle la cara
como si fuera una estatua

Ian Mac Ewan

Su prominente nariz
solía descollar en el magro semblante anguloso

En su retina
se aglomeraban los objetos
Sus ojos
eran oscuros cuando los tenía abiertos
y
también cuando los tenía cerrados
Sus ojos
hundidos como piedras en la arcilla de su cara
Sus ojos
como sensores instalados en la placa frontal del vehículo

En sus ojos
había algo irrompible
había
(además)
manchas negras debajo
de sus ojos

En realidad era un tipo cansado
(como si hubiera caminado algún tiempo sabiendo su destino)

Poseía
(sin embargo)
cierta agilidad en la espina dorsal y en el largo de la zancada
Y
sus puños
acompañaban rítmicamente
a sus frases
a sus grandes mandíbulas
a sus labios crueles
Pero
era un tipo con cicatrices
En su rostro infantil
se congregaban
la sal
y
un dudoso esplendor
Y
sus ojos
fijos
aunque ciegos
se hundían siempre en esa nada que constituye
el ser
y
el estar
el moverse
y
el caer
Y
su gran silueta se hacía pedazos
(siempre)
y
sólo quedaba
el rostro
consumido
(por la flama interior)
y
aquellas manos
(escondiendo y revelando)
(escondiendo y revelando siempre)
Todo
todo eso
explicaba un lirismo frenético
Todo anunciaba
relámpagos obscenos
(imprecatorios y blasfemos)
Era
(nada más)
un sujeto
que ajustaba cuidadosamente
su expresión
en
equilibrio
entre el miedo y la codicia
Y
en ocasiones
su sangre se agolpaba
Su sangre avanzaba
como avanza la radiación
luego de un incidente grave
Pero
lo que ocurría
(en realidad)
era que sus ojos
parecían haber visto
alguna vez
lo que siempre quisieron ver
pero
también
lo que jamás hubiesen deseado
mirar

de Canción de Amor de un Capitán de Caballería para una Prostituta Pelirroja

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* Publicada inicialmente en el Semanario El Búho, Arequipa, 20 de abril del 2001. Posteriormente parte de esta entrevista con nuevas preguntas y respuestas fue publicada en la Revista Universitaria de Investigación Apostrofe, Nº 4, Arequipa, agosto 2001.

En la foto: Oswaldo Chanove. Arequipa, 1953. El héroe y su Relación con la Heroína (Libros de Macho Cabrío. Lima, 1983); Estudio sobre la Acción y la Pasión (Libros de Macho Cabrío. Arequipa, 1987); El Jinete Pálido (El Santo Oficio. Lima 1994); Inka Trail (El Santo Oficio. Lima, 1998). Canción de amor de un capitán de caballería para una prostituta pelirroja. (El Santo Oficio. Lima 2002). Estas obras pueden ser consultadas aquí

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